ION CRISTOFOR FILIPAȘ (1952,
Geaca, Rumanía)
es poeta, crítico literario, traductor y editor de numerosas
revistas culturales.
Es
Doctor en Filología, miembro de la Unión de Escritores de Rumanía,
miembro
de la Sociedad Cultural Lucian Blaga, Miembro de honor de la Sociedad
de Rumanos de Canadá, Miembro del Consejo Internacional de Estudios
Francófonos y Ciudadano
de Honor de su pueblo natal. Sus
poemas han sido traducidos y publicados en antologías y revistas de
España, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Suiza, Bulgaria,
Japón, República Checa, Irlanda, Eslovaquia, Canadá, Hungría,
Japón, Serbia, Eslovenia, Italia, Canadá, etc. Ha
publicado más de 30 libros y ha recibido importantes premios por su
obra literaria: Premio de Poesía de la Unión de Escritores de
Rumanía (Cluj, 2001); Premio de Traducción del Festival
Internacional Lucian Blaga (1996); Premio de Traducción de la Unión
de Escritores de Rumanía (Cluj, 2000); Medalla Terra Sancta (Israel,
2017); etc.
La
calle desierta
Encima
de la fábrica eléctrica
El murciélago da clases de vuelo a
las crías
Asustadas por la oscuridad.
En
la calle desierta
Una hilera de maletas de madera
Pintadas
de verde.
Los
soldados se trasladaron a los árboles
en las hojas que huelen a
mujer.
En
la boca negra
estoy
en la boca negra del túnel
y
espero paciente que pase el tren de noche.
ahora todos
los traductores de las lenguas muertas
se
precipitan en las escaleras de mi casa.
atención
señores
les
grito a los mecánicos dormidos en la locomotora
el
poeta es frágil como el papel en los dientes de las llamas
el
poeta es duro como el diamante en la boca de los tiranos.
En
mi lugar trabaja la mosca
atrapada
entre los cristales de la ventana
En
mi lugar habla el tartamudo
el
tonto con humos
En
mi lugar de la plaza
una
corneja grazna
Alguien
ama a María en mi lugar
Si
eres tú, Señor,
una
vez más nos salvaremos
Quizás
encontremos otra vez una corona de espinas
madera
y clavos
y
una tropa de soldados.
La
yerba
Con
gafas de rocío
la
yerba lee sin apuro el texto del pacto
que
firmará con la tierra.
Demasiados
muertos para procesar
susurra
en su barba, descontenta.
Bajo
los pasos descalzos del buen Dios
se
moja, se hace verde, se arquea
y
se levanta otra vez orgullosa.
Para
llevarse bien
dentro
de un nido de pájaro
El
Señor le dio un huevo
a
cada una.
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